Yo no aspiro
a ser el más encumbrado en tu coro,
o ser un meteoro en el cielo
o un cometa que pueda subir tan alto,
sino solamente un céfiro que pueda soplar
entre los juncos en la orilla del río.
Concédeme el lugar más apartado,
donde correr mi aérea carrera.
En algún apartado y solitario prado,
permíteme susurrar sobre los juncos,
o en los bosques con ruido de hojarasca
susurrar mientras cae la tarde tranquila.
-Henry David Thoreau (1817 - 1862)